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18 de octubre: Día Europeo contra la Trata de Seres humanos: una lacra social que nos afecta a todos

Publicado por Fundació Apip-Acam en Actes · 18/10/2020 10:54:00
La trata de seres humanos es un abuso de poder y una violación de los derechos humanos que afecta miles de personas vulnerables en todo el mundo y que nos interpela de forma directa


La trata de seres humanos es un delito complejo que sufren millones de personas en todo el mundo. El Protocolo de Palermo, establecido para prevenir y combatir este crimen, la define como la captación de personas a través de amenazas, coacciones o engaños aprovechándose de una situación de desigualdad y vulnerabilidad con fines de explotación sexual, trabajos forzados, mendicidad, extracción de órganos, matrimonios forzados o creación de grupos armados.

Pero la trata de seres humanos va mucho más allá de esta definición. Detrás de cada caso de trata encontramos historias de vida de personas reales, con sueños y experiencias diferentes, que se vieron abocadas a un ciclo de violencia y engaños. Una de estas historias es la de Blessing, una mujer nigeriana captada por el tráfico y forzada a ejercer la prostitución.

Soñaba con ser médica

Antes de ser una mercancía en manos de proxenetas y explotadores, Blessing vivía en una granja en un pueblo de Nigeria con su numerosa familia. A pesar de todos los obstáculos que se encontró, consiguió graduarse en la escuela primaria y secundaria. “Si hubiera podido continuar estudiando, me habría gustado ir a la universidad. Me habría gustado ser doctora”, explica.

Cuando tenía 22 años, Blessing experimentó un desengaño amoroso que casi le costó la vida. Fue entonces, en un momento de vulnerabilidad emocional, cuando conoció a Madame Joyce. Ella le prometió un futuro prometedor en el Marruecos, donde podría encontrar trabajo fácilmente y ayudar su familia a salir de la pobreza. A cambio, “solo” le pedía 1.000 euros por el viaje.

A pesar de que estaba aterrorizada para dejar su pueblo, la carencia de oportunidades, las malas condiciones de vida y el deseo de empezar de cero, la llevaron a aceptar la propuesta. “Estaba segura de querer tomar este riesgo porque, en un futuro, mis hijos no tuvieran que pasar por el mismo que yo había pasado”, narra Blessing.

Cómo ella, muchas de las mujeres captadas por la trata pertenecen a las clases sociales más bajas y se encuentran en una situación de extrema pobreza y necesidad, con pocas oportunidades laborales y afectadas a sus países por la discriminación de género. Los proxenetas saben aprovechar la desigualdad, sus situaciones precarias y las circunstancias de vulnerabilidad para atraerlas y atraparlas en sus redes.

La situación sanitaria actual, ha agravado esta vulnerabilidad y ha empeorado las circunstancias de las víctimas de trata. Durante la pandemia, las mujeres y niñas víctimas captadas por la explotación sexual se ven obligadas a seguir ejerciendo a pesar del peligro de contagio, añadiendo el hecho que estas mujeres no suelen hacer uso de los servicios sociales y sanitarios, de forma que el confinamiento las ha aislado todavía más.

El delito de la trata se nutre de la crisis migratoria. La carencia de vías seguras y legales para entrar a Europa, permite que las organizaciones criminales se aprovechen de la desesperación y carencia de recursos de las personas refugiadas e inmigrantes para traficar con ellos.

Engañada y forzada a prostituirse

Blessing sabía que el viaje en el Marruecos sería duro, pero no que estaría marcado por la muerte, los robos y las violaciones. Cuando llegó a su destino, exhausta y traumatizada por las experiencias vividas, Madame Joyce cambió las condiciones de su trato: tendría que pagar su deuda trabajando en España.

Para asegurarse de que Blessing no la denunciara a la policía o intentara huir, fue sometida a un ritual vudú y tuvo que jurar que pagaría su deuda. Esta es una práctica habitual en la trata de personas: los explotadores conocen las creencias y supersticiones de las mujeres captadas y se aprovechan para someterlas.

Días después, ella y 17 chicas más viajaron a España. Una vez aquí, Madame Joyce los explicó cuál sería su vida a partir de ahora: trabajarían como prostitutas en un local de Almería hasta que pagaran su deuda, que había aumentado a 40.000 euros. También les cobrarían 500 euros mensuales por su manutención. Al incrementar la deuda de forma exagerada y obligarlas a pagar un extra por la comida, la ropa o la habitación los proxenetas se aseguran que no puedan escapar de sus redes.

A pesar de que es muy difícil contabilizar la trata de seres humanos por sus características de ilegalidad, se calcula que el 79% de las víctimas de este delito están destinadas a hasta de explotación sexual y de estas el 95% serían mujeres y niñas, según los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Además, la explotación sexual es la forma principal de tráfico en la UE y genera un beneficio de cinco millones de euros diarios. España es uno de los países de Europa con más casos registrados de víctimas de tráfico con fines de explotación sexual. Al 2019 había 23.000 mujeres en riesgo de esclavitud sexual en todo el estado, según datos del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado.

Observando estos datos queda patente que hay un vínculo directo entre el tráfico y la prostitución forzada. El consumo de prostitución genera una demanda que la trata se encarga de cubrir y, al mismo tiempo, la trata incentiva la prostitución con la captación de mujeres de diferentes nacionalidades y edades por estos fines.

Ante este delito son igual de responsables el delincuente que engaña y secuestra estas mujeres y las explota sexualmente y el hombre que paga para consumir prostitución. Los dos fomentan y mantienen esta práctica, que perpetúa la discriminación y violencia contra las mujeres. La perspectiva de género es necesaria para analizar, comprender y erradicar este delito.

Libertad y una nueva vida

Blessing estuvo confinada en este local durante un mes. En este tiempo su vida consistió a complacer los clientes y recibir palizas por parte de su madame. Por los proxenetas y los consumidores, ella dejó de ser persona. Era una mercancía con la que hacer negocio, elemento clave para entender la trata de seres humanos. Las víctimas viven un proceso de deshumanización y cosificación, perdiendo sus derechos fundamentales, como el derecho en la vida, a la libertad sexual, a la integridad física, a la seguridad personal o a la libertad de expresión.

Finalmente, un cliente le ofreció ayuda para escapar y Blessing, desesperada y temiendo por su integridad física, decidió correr el riesgo y huir. Viajó hasta Barcelona. La Fundación Apip-Acam la acogió y le dio apoyo, atención personalizada y una acogida integral, ayudándola a empezar una nueva vida.

Empezó un proceso de curación psicológica, puesto que las consecuencias del tráfico afectan las víctimas de manera profunda y en todos los ámbitos de su persona. Es por eso que necesitan una atención integral para aceptar todas las experiencias traumáticas que han vivido y retomar el control de su propia vida.

Blessing ha logrado poco a poco el control de su vida, ha encontrado un trabajo y casa propia. Ahora, vive con su hija, está estudiando para sacarse el carnet de conducir y está decidida a cumplir sus sueños.


Sensibilización y actuación social

Desde que empezó la lucha contra la trata hasta hoy se ha visibilizado mucho más este crimen, se han redactado leyes para perseguir las mafias que perpetúan esta práctica y se han creado protocolos de atención a las víctimas. Por ejemplo, la firma de España del Protocolo de Palermo en el 2000 y la aprobación en el 2009 del Plan Integral de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual fue muy importante para avanzar en la eliminación de esta práctica.

Pero no es suficiente. Todavía queda mucho para hacer. Es por eso que en 2007 la Comisión Europea estableció el 18 de octubre como el Día Europeo contra la Trata de Seres humanos. El objetivo era denunciar y visibilizar esta práctica inhumana y cruel, que esclaviza a personas inocentes y supone una profunda violación de los derechos humanos. Es una jornada para exigir políticas integrales de apoyo a la víctima y dar voz y espacios a las mujeres y niñas que han vivido el tráfico, escuchando sus necesidades y experiencias y ayudándolas a desarrollar sus proyectos de vida.

Es un día para renovar el compromiso de los gobiernos, administraciones y entidades en la lucha contra esta lacra social y reflexionar sobre que hay que hacer para eliminarla de forma total. Es un día para exponer historias como la de Blessing, para entender el entramado criminal y la vulnerabilidad y desprotección de las personas víctimas.

Para conseguirlo es totalmente necesario que la sociedad se implique. Tenemos que entender que la trata de seres humanos no es un crimen más que afecta a personas ajenas a nosotros, sino que es una grave violación de los derechos humanos y un abuso de poder que sufren miles de personas en todo el mundo, en situación de desigualdad y vulnerabilidad. Personas con sueños y proyectos de vida que se han visto interrumpidos por el engaño y la esclavitud de la trata.

Esta práctica nos interpela a todos y a todas de forma directa porque forma parte intrínsecamente de nuestra sociedad y de quién somos. Mientras continuemos pensando que la trata es una cuestión externa a nosotros, continuará existiendo y será normalizado. Por eso, es esencial llevar a cabo una tarea de reeducación y sensibilización de la opinión pública. Es necesario que la sociedad sea consciente de la gravedad de esta práctica y que y quien la genera y perpetua. Escuchar historias de vida como la de Blessing puede ser el primer paso para comprender las consecuencias de la trata de seres humanos, tanto a nivel personal como colectivo y se implique en su eliminación.

Este crimen tendría que interpelarnos como sociedad y empezar a actuar de manera más contundente en contra de las mafias y los consumidores que lo perpetúan. Solo así conseguiremos ser una sociedad más justa, democrática y libre.

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